NO SOMOS LIBRES, PERO PODRÍAMOS SERLO MENOS

1 de septiembre, a las 12:00 horas (México), 2015.

DieguezCatedrático Antonio Javier Diéguez Lucena
Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia
Universidad de Málaga (UMA)
mail: dieguez@uma.es

El problema del libre albedrio se ha convertido en un auténtico rompecabezas filosófico, especialmente para los enfoques naturalistas. No hay, ciertamente, una respuesta fácil para el desafío teórico que representa, pero lo que está claro es que las aportaciones de las ciencias cognitivas y de las neurociencias son fundamentales para su clarificación.

Sin embargo, algunas disputas filosóficas pueden ayudar también a cambiarel enfoque predominante. El reciente debate acerca de si el mejoramiento moral por procedimientos biomédicos limita o no la libertad de los individuos es un buen ejemplo. Se puede argumentar que no tiene por qué producirse esa limitación.